El mito del Tío y la Gallina

No es solo un ganso. Es un lienzo con plumas.

En este estudio trabajan dos.

La Gallina pinta: acuarela, tinta, óleo. No da entrevistas, no contesta mensajes, no explica sus piezas.

El Tío no pinta nada. Tiene algo más raro: ojo. Ve cincuenta piezas y sabe cuál vale la pared donde va a colgarse. Las demás no las verás nunca — y créenos, es un favor.

Él elige. Ella crea. Tú te llevas lo que sobrevivió al criterio de los dos.

Creemos que una ilustración digital puede tener el mismo peso en una pared que un óleo con bastidor — si alguien tuvo el criterio de descartar todo menos lo bueno.

A eso nos dedicamos. A descartar.